¿Por que no decimos amén cuando decimos el Padre Nuestro en la misa?

¿Cuál es la explicación? Pues, sencillamente, no se dice “amén” porque la oración no ha terminado aún.

Después de que la asamblea concluye diciendo “y líbranos del mal”, en lugar de decir “amén”, el sacerdote continúa hablando. La liturgia llama a esto con una palabra: “embolismo”; lo cual quiere decir que es una oración que recoge y desarrolla una oración precedente.

El sacerdote desarrolla la última petición del Padre nuestro (… y líbranos del mal), y continúa diciendo:

“Líbranos Señor de todos los males, y concédenos la paz en nuestros días, para que ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos contra toda perturbación, mientras aguardamos la gloriosa venida de nuestro salvador, Jesucristo”.

En cualquier otro momento en que hacemos esta oración sí se dice amén:
Sus oraciones personales,
durante el santo rosario, novenas y otros momentos de oración en la iglesia que no sea dentro de la misa.


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